Ellas (continúan) creando

 (1)

Siguiendo el hilo de las publicaciones anteriores, recupero la mención que hice al festival Ellas Crean en la entrada dedicada a Pilar Fernández Vega para analizarlo en este nuevo reto semanal.  No obstante, dentro de este análisis prestaré especial atención a la participación del Ministerio de Cultura y Deporte y, más concretamente, al papel de los museos en este evento.

El festival Ellas Crean surgió al calor de la celebración del día 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, como una plataforma para dar visibilidad a la creación de mujeres artistas.  De manera que sirviese, a su vez, para que las creadoras más jóvenes pudieran encontrar referentes que guiaran sus carreras.  Diecisiete ediciones después, el festival ha consolidado su presencia en el panorama artístico y cultural nacional con una programación diversa y de gran calidad que se reinventa año tras años sobre las bases de un ideario específico, siempre en clave femenina y en defensa de la igualdad real.  Precisamente, la edición de este año 2021 se ha dedicado a conmemorar el centenario de la muerte de una de las grandes novelistas españolas del siglo XIX, Emilia Pardo Bazán.  El Instituto de las Mujeres, adscrito al Ministerio de Igualdad, es el responsable de organizar este festival en colaboración con distintos organismos e instituciones, tanto públicas como privadas, entre ellos el Ministerio de Cultura y Deporte y sus museos estatales de gestión directa. 

(2 y 3)

Los museos prestan sus sedes y participan en la programación organizando actividades, como el concierto de música contemporánea dirigido por Teresa Catalán Damas y Diosas en el Museo Arqueológico Nacional.  La celebración de estas actividades en los museos sirve como catalizador para la revisión de los discursos expositivos y del papel que la historia y el resto de las ciencias sociales han reservado a las mujeres bajo el sesgo androcéntrico y patriarcal.  Es precisamente ese papel, el que ha apartado a las mujeres del ámbito de la creación, otorgándoles un rol de musas, de modelos, de aficionadas, mujer modélica, sumisa o sexualizada…  La reivindicación de su papel de artistas y creadoras no es algo nuevo.  Famosa es en este sentido la realizada por el grupo Guerrilla Girls ante el MOMA (Museum of Modern Art) de Nueva York en 1985.  En aquel momento, el MOMA celebraba una exposición titulada An Internacional Survey of Painting and Sculpture, en la que la escasa representación de artistas femeninas era más que llamativa, por no decir alarmante.  De los 169 artistas que participaban en ella, solo 13 eran mujeres.  Con esta y otras muchas acciones de protesta, las Guerrilla Girls mostraban en público la discriminación que vivían las mujeres artistas, acusando a las instituciones que contribuían a mantener esta desigualdad.  Una desigualdad que se prolonga hasta la actualidad. 

El Estudio sobre desigualdad de género en el sistema del arte en España, editado en 2020 por la historiadora del arte Marta Pérez Ibáñez, confirma esta brecha de género con datos como que las mujeres solo representan el 27% del catálogo de las galerías, que el precio de las obras de ellas es menor o que se tiende a comprar obra de arte producida por hombres por considerarla más rentable que la de las mujeres.  Además, el mayor estudio sobre desigualdad en el arte realizado en España hasta el momento, retrata una cruda realidad económica en la que la mayoría de las mujeres no se pueden mantener de su actividad como artista.  Una realidad que queda reflejada en la pirámide de la actividad, que se invierte según se avanza en los años, pasando de una representación femenina del 62,5% entre los artistas más jóvenes a un porcentaje del 23,8% en la franja de los 70 años.  La maternidad, la precariedad económica y su propia condición de mujer frenan sus carreras.  Es por esta razón por la que políticas públicas, como el festival Ellas Crean –dirigido y organizado por y para mujeres– que ponen el foco en la creación femenina y destinan a ella recursos económicos, materiales y humanos, contribuyen a visibilizar el trabajo de todas esas mujeres que, por una simple cuestión de sexo, ven lastradas sus carreras.  Además, tal y como explica la directora del festival, Concha Hernández, “las ayudas a la creación no siempre se acompañan de ayudas a la exhibición y ese es un círculo que debe romperse desde la coordinación pública y privada”. 

(4)

El festival Ellas Crean marca una línea muy interesante de acción, al ser un proyecto que parte de la administración pública como una medida de discriminación positiva y que ha conseguido mantenerse en el tiempo, consolidándose como una oferta cultural de calidad.  Este proyecto ha servido para lograr una mayor concienciación de la sociedad, pero también de las instituciones y organismos que trabajan en el sector.  Su desarrollo sirve de incentivo para la puesta en marcha de nuevos proyectos que buscan revertir esta situación de desigualdad, un ejemplo de ello puede ser la apuesta por artistas mujeres del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en sus compras anuales durante la celebración de la feria de arte contemporáneo ARCO.  No obstante, este tipo de iniciativas y políticas públicas no deben quedar supeditadas a un día, un mes o a una celebración concreta en un momento dado del año, sino que requieren de continuidad y de estabilidad, tal y como reflejan los datos aportados en este escrito.  La precariedad que viven las mujeres del sector cultural requiere de la voluntad de los organismos e instituciones públicas y privadas para apostar por su trabajo y brindarles un escaparate permanente desde el que puedan presentar su obra y llegar a la sociedad.  Quizás así consigamos que estas artistas obtengan su merecido reconocimiento y empiecen a ocupar su espacio como creadoras.

No hay comentarios:

Publicar un comentario